Un año

Hace un año, y yo estoy aquí diciendo: “hace un año”, sin creerlo.

Todo el año he tenido para adaptarme a la idea. Todo 2015, para convencerme de que no estás, de que no importa hasta qué horas espere, no vas a llegar.

Me he puesto en todas la situaciones posibles:

He ido a otro país para creer que solo estamos lejos.

He soñado que estás.

He soñado que solo estabas enferma y que regresaste.

He soñado que tengo 4 años y que suenan tus pulsos y yo salgo corriendo a recibirte.

He imaginado que la realidad es un sueño .

He dicho “bien” cuando los que no saben me preguntan por ti.

He dicho “bien” cuando los que sí saben me preguntan por mí.

He llorado, he gritado, he reído, he amado, he leído, he comido, he dormido, y no has estado.

He crecido sin ti.

He aprendido a no decir nada.

No me he enfermado, porque tengo miedo de que no haya nadie que me cuide por al noches.

He agradecido a todos los que me han ayudado.

He cuidado a Albertico, él te necesita más que yo.

He comprado un fogón nuevo, para que no se incendie la cocina de nuevo.

Me he puesto a analizarte, a tratar de comprender tu carácter.

He entendido que todo te salía mal, y por eso te ponías tan… así.

Me he culpado por no llevarte conmigo el jueves a Coppelia.

Me he dejado el pelo suelto, aunque no me guste, por ti.

He hecho de todo, o casi de todo.

Pero, sobre todas las cosas, te he extrañado.

 

 

 

 

Advertencia

¿No te da miedo de que una de las veces en que digo “ya no te quiero más” sea verdad?

Yiya

Que no importa cúanto uno se lo espere.

Que no le interesa a nadie que estabas viejita y que fumabas sin parar, pese a la silla de ruedas y al balón de oxígeno y a la gritería de los médicos.

Que no quiero oir nada de que de la generación de los jóvenes todo el mundo se ha ido o no han tenido hijos, y que toda la familia ahora es de tu generación, y que solo hay unas viejitas por ahí, y mi hermano y dos primos y nadie más.

Que no me interesa que la gente se lo tome normal, al fin y al cabo no eras ni siquiera mi tía, sino mi tía abuela, una hermana menor por parte de padre de mi abuela, una tía de mi mamá.

No me interesa nada de eso, porque eras tú la que le daba dinero a mi mamá disfrazado de regalos diariamente, porque tu casa siempre estaba llena de gente a las que le regalabas todo: tus mandados, tus ropas, tu comida.  Te quedabas sin nada, con la misma alegría que si tuvieras más.

No quería despedirme, aunque me lo habían advertido, porque en tu casa podía llamar por teléfono, tomar agua, encontrarme a toda la familia, enterarme de todo, aprenderme la charada completa.

Me dolío, me dolió mucho cuando me lo dijeron, porque esa noche terrible, cuando todo pasó, tú llegaste de primera al policlínico en silla de ruedas, y le tomaste la mano a mi mamá, y me dijiste: “ve, mijita, ve a saludar gente, que yo me quedo aquí con ella”.

Y lloré, lloré bastante, porque tú eras la columna que sostenía a la familia con tus matraquillas, porque nadie como tú estaba al tanto de todos, porque ya no me vas a llamar al trabajo para que te pase un recadito por el cumpleaños de nadie, porque cuando tu moriste, murió lo que quedaba de unión, se perdieron para siempre las meriendas, y las vueltecitas, las órdenes, los números fijos y corridos.

Contigo se fueron los últimos recuerdos de mi niñez.

Adiós, viejita buena

 

 

Lo último

Blog Stats

  • 1,427 raritos

Al día

November 2015
M T W T F S S
« Oct   Dec »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30